Dr. Raúl A. Borracci (1958-2021)
Revista Argentina de Cirugía Cardiovascular
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Dr. Raúl A. Borracci (1958-2021)
Dr. Raúl A. Borracci

Cómo citar

Rubio, M. (2021). Dr. Raúl A. Borracci (1958-2021). Revista Argentina De Cirugía Cardiovascular, 19(1). Recuperado a partir de https://raccv.com.ar/index.php/revistaraccv/article/view/9

Resumen

Raúl fue, sin dudas, un cirujano diferente. Nacido en la ciudad de Buenos Aires y criado en el barrio de Palermo, se mostró tan identificado con el lugar que abandonar la ciudad fue algo casi imposible para él. No viajó físicamente, pero muchos de sus trabajos recorrieron el mundo en revistas médicas. Orgulloso de su nacionalidad italiana como pocos, estudió el idioma en la Dante Alighieri. No obstante, no se conformó con ello y el Instituto Goethe le contó como un estudioso alumno del alemán.
Varios aspectos en su carrera demuestran un sinnúmero de características no muy fáciles de encontrar entre nosotros. Interesado por los números, incursionó en la carrera de Análisis Matemático antes de su ingreso a Medicina. Esto constituyó la base para desarrollar la docencia en la Universidad Austral donde la cátedra de Estadística lo contó entre sus más destacados profesores hasta el día su deceso. Su temprana partida, sumada a su obsesión por la perfección, le impidió la finalización de un tratado de la especialidad, que, seguramente, sus colegas editarán como un postrer homenaje.
Fue un destacado estudiante de Medicina con el Diploma de Honor como corolario de su carrera. El Hospital Español fue su destino inicial en la Cirugía General, y su afán de progreso hizo que ingresara en el Hospital de Clínicas, donde completó la residencia. Desde el primer día afirmó que su objetivo era la cirugía cardíaca, por lo que su formación posterior la completó en el Hospital Instituto de Cardiología de la Fundación Hermenegilda Pombo de Rodríguez, de la Academia Nacional de Medicina.
Disfrutamos muchos años de trabajo en conjunto haciendo de la cirugía una actividad muy amena. Siempre estuvo dispuesto para ayudar en cualquier momento en que se le requiriera, por lo que varios de sus residentes le admiraron y valoraron su apoyo incondicional.
Incansable en su afán por obtener conocimientos, se graduó en la carrera de Analista de Sistemas. Esto sumado a la Estadística y su capacidad innata en la investigación constituyeron una tríada fundamental para culminar como director de la Revista Argentina de Cardiología, siendo muy importante su colaboración en la Revista Argentina de Cirugía y en la Revista Argentina de Cirugía Cardiovascular del Colegio Argentino de Cirujanos Cardiovasculares.
Algunos locales gastronómicos cercanos a la facultad de Medicina y del Hospital de Clínicas constituían lo que él llamaba alegremente su oficina, donde siempre se lo podía encontrar escribiendo o corrigiendo algún trabajo.
La sangre italiana influía en su personalidad, haciéndolo frontal en muchas ocasiones, aunque se destacó como un colaborador apasionado y sin reparos con quien le solicitara su ayuda, tanto en el área de la cirugía como de la investigación médica. Su postura firme y difícil de refutar en una discusión académica lo mostraba transparente, expresando siempre su pensamiento profundo y sin dar lugar a posturas políticamente correctas.
Su afición principal fue la lectura apasionada, y su enorme biblioteca era su orgullo. En su afán por incorporar todos los conocimientos, su familia debió soportar muchas horas robadas a las mundanas distracciones.
Dedicó su tiempo libre al estudio del arte de combinar los sonidos y, en especial, a los clásicos europeos, como Beethoven. Aunque esto no parece ser una afirmación correcta, porque debiera decirse que en el tiempo cuando no operaba o escribía, disfrutaba de la música. Las vacaciones parecían una pérdida de tiempo según su modo de ver, por lo que prefería más bien la soledad y magia de su cuarto lleno de libros.
Inculcó el interés musical a sus hijas, quienes aprendieron a ejecutar instrumentos desde muy temprana edad, aspecto que le hacía sentir un orgullo sin igual. Su esposa, Fernanda, fue un apoyo fundamental para tolerar una personalidad tan especial y concentrada en el estudio.
Hubo una característica muy especial en él y fue su capacidad de comunicación y llegada emocional con la gente que lo rodeaba. Era capaz de emitir los comentarios más fuertes y descarnados que se le pudieran ocurrir a sus allegados y, sin embargo, nadie terminaba ofendido.
Todo esto configuraba una personalidad muy diferente a la de todos los cirujanos conocidos y disfrutó haber llegado a la jefatura de Cirugía Cardiovascular del Hospital Alemán, logro obtenido en un concurso amplio y justo.
En los últimos tiempos afirmaba, en broma, ser inmortal y, por otro, ser una leyenda, como intuyendo una pronta partida. En lo primero se equivocó, dada la temprana edad en la que nos dejó y, lo segundo creo que lo será, seguramente, para todos los que compartimos mucho tiempo a su lado.

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